LIMA, PERÚ
Los jóvenes inclinados sobre sus violines, un piano y un cuatro tradicional en un tranquilo suburbio en Perú nunca imaginaron que sus estudios de música, a los que se dedicaron con tanto esfuerzo, sería el secreto de poder sobrevivir lejos de su país.
Capacitados en el famoso sistema de enseñanza de música clásica de Venezuela, soñaban con becas en conservatorios o que orquestas internacionales les dieran una oportunidad, como su colega Gustavo Dudamel, el carismático director de la Filarmónica de Los Ángeles.
Pero tuvieron que sumarse a los millones de venezolanos que huyen del hambre y el caos político en un viaje que ha afectado sus carreras musicales en momentos que entraban en su mejor momento, pero que también ha reafirmado el valor de la determinación que desarrollaron en el programa de música clásica para sobrevivir en el complicado mundo del emigrante.
El Sistema “era el campamento de entrenamiento para nosotros”, dijo Magdiel Hernández, de 31 años y quien toca el bajo, quien ahora enseña música en Lima, “y esto es la guerra. Aquí estamos en plena guerra”.
Comentarios
Publicar un comentario